Felindareses
lunes, agosto 31, 2009
lunes, diciembre 15, 2008
Nuevas adquisiciones diciembre
Artemis Fowl: Eoin Colfer
Austerlitz: WG Sebald
Los hijos de Anansi: Neil Gaiman (por recomendación de Natalia)
Etiquetas: libros
viernes, octubre 31, 2008
LA CAJA DE METAL © Andrea Felsenthal 2004
Se la habían regalado para alguna fiesta de tantas. Guardaba allí las pocas moneditas de los vueltos, de los tíos regalones, de lo que se encuentra por el piso. Era su pequeño tesoro y no pasaba noche sin que contara, una por una, las moneditas de la pequeña caja de metal.
Los años pasaron y cada vez más moneditas formaban su tesoro y por supuesto, cada vez más tiempo gastaba en contarlas, todas las noches, una por una. A las tres, a las cinco, a las siete de la mañana; se enfriaba el café con leche, la sopa de pescado, el aperitivo de las seis. Hizo falta otra caja y otra y otra más y entonces ya no hizo falta ni mujer, ni perro, ni sueños a deshora. Ya no hubo navidades, ni aniversarios, ni fiestas de esas como aquella en la que le habían regalado una caja de metal donde puso sus primeras moneditas y ahora tantas, que no pasa un solo día sin que las cuente, una por una, guardando la última monedita justo cuando dan las seis en el pequeño reloj de pared y se da cuenta, así como quien no quiere la cosa, de que si quiere que el tiempo le alcance para contar otra vez, una por una, todas las moneditas que posee, será mejor que se apure, que empiece cuanto antes, a las seis y cuarto, como mucho.
Andrea Fernández Felsenthal
Este cuento fue publicado en Urbs Licens, Diciembre 2004, Sant Cugat, Barcelona, España
Etiquetas: cuento
Los Movimientos de la Luz

La puerta de hierro se cierra, la luz se aquieta, apenas percibe los movimientos sosegados de los agentes que hacen guardia esta noche. Aunque la oscuridad le asusta Pedro atrapa un poco de luz que se contonea cuando gira, fascinado, la cucharilla. Es lo único que no le negarán esta última noche, podrá pedir cuantas tazas le apetezcan. Pedro sólo ha pedido dos. De la primera ha bebido mansamente y sonriendo, en la segunda, sin dejar de sonreír logra captar los movimientos de la luz, el recuerdo de un río de infancia que sólo volverá a ver dentro de su taza de té.
Etiquetas: cuento, literatura infantil
Adquisiciones de octubre
Agosto y septiembre fueron meses difíciles. No logro equilibrar con las ganancias las carencias y ese caos parece volverse demasiado irremediable. Tendré que aceptarlo o estallar.
Este octubre compré:
- Senior Service - Carlo Feltrinelli
- Los libros de los otros - Ítalo Calvino
- El jinete del dragón - Cornelia Funke
jueves, septiembre 11, 2008
martes, septiembre 09, 2008
lunes, septiembre 08, 2008
viernes, agosto 01, 2008
Mario Muchnik, editor

Con la ayuda del ordenador ha puesto en marcha en su casa el Taller de Mario Muchnik, una editorial que sólo tiene un empleado. Mario Muchnik (Buenos Aires, 1931) es un artesano de la edición. Diseña, maqueta y con su Macintosh deja listos los libros para la imprenta.
"La informática ha supuesto una revolución radical en el trabajo editorial. Se puede decir que es la única revolución que se ha producido desde Gutenberg", explica en el salón de su casa poco antes de que suene el timbre que anuncia la llegada de los primeros ejemplares de A propósito, su tercer libro de recuerdos y memorias.
"Me he equipado para escribir, editar y fotografiar de manera independiente. Los editores somos muy reaccionarios a los cambios de filosofía. En mi caso, porque no puedo hacer otra cosa, soy la única persona que trabaja en la editorial. Soy yo quien se mueve por todas partes: voy al correo para enviar los paquetes y hago las gestiones en los bancos. Los jóvenes deben saber que cuando se llega a viejo es bueno tener una actividad frenética que te dé aire y vida".
Siempre le ha gustado la fotografía. Emplea cámaras Leica y película de blanco y negro. Lleva a revelar los carretes y luego digitaliza los negativos con un escáner. Imprime las fotos con una Epson 1290. "No hay cosa peor que cuando llega el fin de semana y la impresora se queda sin tinta". Del prestigioso fotógrafo David Douglas Duncan recibió el consejo de que las fotografías deben tener guts ('vísceras'). Para lograrlo, a veces sólo hay que modificar el contraste. "Aumentar o disminuir el contraste en una pantalla de ordenador es más fiable y más rápido que en un laboratorio". Sin embargo, no emplea cámaras digitales. "Le regalé una a mi mujer. Es pintora y la digital le resulta útil para fotografiar sus cuadros en color".
Guarda una copia de seguridad de sus archivos en un disco externo y cada seis meses realiza otra en DVD. Comprueba con frecuencia la capacidad de almacenamiento que queda libre en el ordenador. "Nunca le he tenido miedo a la técnica. De informática sé muy poco, pero también sé muy poco de mecánica del automóvil y no soy un mal conductor".
A juicio de Muchnik, "los editores no han comprendido que el verdadero negocio es el unitario. De Harry Potter se pueden vender 10 millones de unidades; pero no hay que olvidar que se trata de unidades". Defiende las ventajas de las máquinas de impresión para tiradas cortas. "Permitirán que se acabe con el inmovilizado en los balances de los editores porque harán innecesario el almacén. Además, evitarán que los libros queden descatalogados y se podrán atender hasta pedidos de un ejemplar. Creo que vamos a eso siempre que nos dejen llegar. Mi padre siempre decía que se podría vivir, pero que no dejan".
"La informática ha supuesto una revolución radical en el trabajo editorial. Se puede decir que es la única revolución que se ha producido desde Gutenberg", explica en el salón de su casa poco antes de que suene el timbre que anuncia la llegada de los primeros ejemplares de A propósito, su tercer libro de recuerdos y memorias.
"Me he equipado para escribir, editar y fotografiar de manera independiente. Los editores somos muy reaccionarios a los cambios de filosofía. En mi caso, porque no puedo hacer otra cosa, soy la única persona que trabaja en la editorial. Soy yo quien se mueve por todas partes: voy al correo para enviar los paquetes y hago las gestiones en los bancos. Los jóvenes deben saber que cuando se llega a viejo es bueno tener una actividad frenética que te dé aire y vida".
Siempre le ha gustado la fotografía. Emplea cámaras Leica y película de blanco y negro. Lleva a revelar los carretes y luego digitaliza los negativos con un escáner. Imprime las fotos con una Epson 1290. "No hay cosa peor que cuando llega el fin de semana y la impresora se queda sin tinta". Del prestigioso fotógrafo David Douglas Duncan recibió el consejo de que las fotografías deben tener guts ('vísceras'). Para lograrlo, a veces sólo hay que modificar el contraste. "Aumentar o disminuir el contraste en una pantalla de ordenador es más fiable y más rápido que en un laboratorio". Sin embargo, no emplea cámaras digitales. "Le regalé una a mi mujer. Es pintora y la digital le resulta útil para fotografiar sus cuadros en color".
Guarda una copia de seguridad de sus archivos en un disco externo y cada seis meses realiza otra en DVD. Comprueba con frecuencia la capacidad de almacenamiento que queda libre en el ordenador. "Nunca le he tenido miedo a la técnica. De informática sé muy poco, pero también sé muy poco de mecánica del automóvil y no soy un mal conductor".
A juicio de Muchnik, "los editores no han comprendido que el verdadero negocio es el unitario. De Harry Potter se pueden vender 10 millones de unidades; pero no hay que olvidar que se trata de unidades". Defiende las ventajas de las máquinas de impresión para tiradas cortas. "Permitirán que se acabe con el inmovilizado en los balances de los editores porque harán innecesario el almacén. Además, evitarán que los libros queden descatalogados y se podrán atender hasta pedidos de un ejemplar. Creo que vamos a eso siempre que nos dejen llegar. Mi padre siempre decía que se podría vivir, pero que no dejan".
Fuente:
FERNANDO GARCÍA 08/09/2005
El País




